jueves, 22 de mayo de 2008

La terrorífica historia de la misteriosa Señora S

ahora voy a contar otra historia, real como todas las demás, sobre una persona que es el ejemplo por excelencia del gran vicioso... A ésta persona la llamaremos "Señora S":

De más está aclarar que la Señora S es otro de los casos de gente que a corto plazo podría provocar en mi persona una internación psiquiátrica.

Para ella, jugar es tanto o más indispensable que comer... llega tempranito, y comienza mi odisea:

"Revisame ésto...": siempre una cantidad inigualable de boletas de todos los juegos existentes, las cuales sabe que generalmente no tienen premio, pero insiste en controlarlas, creo yo, impulsada por la esperanza de que la máquina se equivoque. "Ah, y también revisame éstas otras...", de nuevo, extrae de su cartera otra gran pila de boletas...
Posteriormente a haber revisado, bajo expreso pedido de la señora, las cuatroscientas treinta y dos mil novescientas cuarenta y siete boletas que traía encima, me dispongo a cobrarle su deuda. Luego de eso, me veo en la obligación de jugarle todos los números a los cuales desea apostar (que no son pocos), para todos los sorteos del día. No solo juega a la quiniela, sino también a todos los demás juegos existentes, y además de eso, se lleva varias raspaditas de diferentes valores.

Lo más destacable de la Señora S no es su alto nivel de adicción, sino el hecho de que realmente siente una necesidad de apostar... para todo lo que me pide me dice "necesito ésto" o "necesito lo otro", pero no lo dice por simple costumbre, lo dice con convicción; realmente necesita del juego para vivir, para existir... para no volverse loca. Bueno, para no volverse MÁS loca...

Además de todo lo anteriormente dicho, la Señora S se distingue por otra caraterística: llama siempre, un par de minutos antes del corte de cada sorteo, para jugar más números. Entonces, resumiendo, resultaría algo así: viene y juega 20 números para todos los sorteos del día; luego, antes del primer sorteo, llama por teléfono y juega 5 números más, para todos los del día otra vez, y así antes del cierre de cada uno. entonces, llegada la tarde o la noche, ella ya se hizo con una incontable cantidad de números apostados al mismo sorteo; entonces, por más que acierte, jamás podrá tener algun tipo de ganancia medianamente considerable... evidentemente eso no lo entiende.

Éste fue el extraño caso de la Señora S, una adicta digna de los expedientes secretos X, dado su nivel de adicción y la tenebrosa meticulosidad de sus actos...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tengo que decirlo: por lo menos escribis muy bien.

Felicitaciones.

(Soy prima de Gonzalo y Lucas)

jaja y es muy divertido lo que pusiste